El que con hurgamanderas se acuesta...
Lo de SANTANDER se resolvió a favor de GARZÓN. Era lógica su continuidad después de su labor de los últimos años, en los que la feria subió muchos enteros. Buena gestión, buenos carteles y hasta televisada en alguna edición reciente. Se decía que, acabado el ciclo PAGÉS en la MAESTRANZA, los herederos del empresario mágico optaron por SANTANDER, con MATILLA, para dar un aviso a GARZÓN que quiere presentarse en SEVILLA cuando la plaza salga a concurso después de un tiempo interminable. Muchos años de lo mismo y de los mismos.
En los festivales taurinos de antes siempre alternaban toreros del momento junto a maestros retirados y algún nuevo valor de entre los novilleros. Los matadores cada vez se mantienen más tiempo en activo y los festivales perdieron cierto interés porque ya no anunciaban a diestros de antaño ni, en muchas ocasiones, a jóvenes aspirantes. Pero la tónica parece estar cambiando y últimamente los festivales han vuelto a despertar expectación.
Ha pasado ya más de un mes desde que sucedió el mayor desastre que ha padecido Valencia. Una catástrofe que ha causado cientos de muertes y unos daños materiales incalculables. Miles y miles de hogares, negocios, establecimientos y vehículos han sido destruidos y mucha gente se ha quedado sin nada.
Empezaremos por lo mejor, por la torera. Olga Casado está en todas las lenguas. Y su rabo no digamos. Ha habido muchos festivales descubriendo toreros. Algunos, eso sí, en Las Ventas que catapultaron a José Miguel Arroyo “Joselito” y Jaime González “El Puno”. El primero subió mucho y a un buen nivel. Y al segundo le vino muy bien para torear bastante después.
Como tantas veces, miro a mi alrededor y no entiendo lo que veo. Como tantas veces que me pasa esto, acudo a la plaza de toros para ver qué sucede allí y, de esta forma, tratar de entender qué sucede fuera de ella.






