Termina la SEMANA SANTA tan taurinizada, y aunque la Iglesia decide, porque puede, que es SÁBADO SANTO, pues hay otros por su cuenta que afirman que no, que ese día siga como SÁBADO de GLORIA. Y ¿qué le vamos a hacer si la gente es como es? : que la Iglesia diga lo que quiera que yo haré lo que me dé la gana. Y no los cambia ni un milagro tan empecinados como en lo de las antiguas pesetas cuando no hay más que esas, pesetas. Y las encerronas cuando son festejos de único espada porque a nadie lo encierran y lo secuestran para torear, quiera o no… Y repito:¿qué vamos a hacer si la gente es como es? VICTORINO padre repetía mucho “No nos equivoquemos ni nos confundamos”… Sí, sí…
Ya se sabe que la vida es una lucha continua y cada día hay que enfrentarse a nuevos retos y dificultades. Obstáculos que entorpecen y molestan. Pero el ser humano, a lo largo de su, pese a todo, corta historia, se empeña en agrandar estas trabas y, cuando no las hay, inventar nuevas, a ser posible, más grandes.
Taurinizado y... mucho. Festejos en Málaga, Arles, Zaragoza, Cabra y La Línea. Aferrándose a que no es Sábado Santo y sí de Gloria y, por tanto de alegría, o porque sí y vale para el negocio mientras las dos punteras Semanas Santas de Sevilla y Cartagena sacan procesiones de gran luto como La Mortaja, entre otras, y La Vera Cruz. Y así todas las demás.
Y con el sabor que nos dejó la procesión en MADRID del CRISTO de los TOREROS, qué de capotes de brega y de paseíllo y de espadas de todas las categorías, y la del SOCORRO en CARTAGENA, CRISTO taurino, con SEVILLA y CARTAGENA, puntales de la SEMANA SANTA de ESPAÑA, entramos en esta Semana especial donde sigue la actividad.
Del valiente anónimo que se rebelaba ante las ilegalidades, hemos pasado al que busca protagonismo intentando imponer sus tendencias frente a la legalidad. Del “hombre del tanque” hemos pasado al “tonto del tractor”.
Aunque hace ya casi tres semanas que acabaron las fiestas de fallas, parece que al personal le cuesta no ya convencerse de que no las volverá a haber hasta el próximo año (con suerte y si Dios quiere) sino que se resiste a tener que vérselas de nuevo con la cruda realidad, alargando las celebraciones hasta entrado el mes de abril y con la vista puesta en la pascua florida.






