Era la persona más querida en Albacete. La frase es de mi colega y amigo Pedro Piqueras, paisano del inmenso torero, presente en su tierra el día del adiós. Con esta sentencia, verdad pura, fin del artículo. Titular definitivo. Completo, exhaustivo. ¿Qué decir más? Sobran explicaciones. Está todo claro. ¿Para qué seguir? Hay que ser alguien grande, grande, grande, para convertirse en el más querido en una población de muchos habitantes, capital que añoro de provincias porque la quiero. Pasé de joven veranos y ferias y allí me consolidé como aficionado.
Que la bandera es la encarnación, no del sentimiento, sino de la historia es algo que parece que muchos o han olvidado o, peor, no saben. La frase no es mía, que más quisiera, sino del que fuera presidente de los USA Woodrow Wilson y que, además, fue distinguido con el Premio Nobel de la Paz en 1919, por sus aportaciones para la creación de la Sociedad de Naciones y su talante conciliador y tolerante.
Escribía hace una semana mi admirada Carmen Rigalt: "No conozco a casi ningún periodista que disfrute dedicándose al manoseado género de las necrológicas. Aunque, haberlos haylos... La muerte de los demás nos coge, normalmente, con la persiana bajada. Pero la propia, siempre nos pilla por sorpresa, y desprevenidos...".
Es ya, sin duda, la gran noticia de este mes de agosto que pasa volando y una de las que quedarán para los resúmenes de este 2017. José Antonio Morante Camacho, Morante de la Puebla en los carteles, se retira. Ya lo saben, ha sido la comidilla de estos días y se le ha dado ya mil vueltas al tema.
De niño oía la siguiente canción: “María Cristina me quiere gobernar Y yo le sigo le sigo la corriente Para que luego no diga la gente Que María Cristina me quiere gobernar” Pues ahora en la política y en el toreo tenemos dos Cristinas que no sé si nos quieren gobernar, pero pueden hacerlo.
Mi hijo Jesús ha dado la clave de la penúltima, porque no será la última, espantá de Morante de la Puebla. Dice que son muy grandes… Y él también… Cada vez más gordo…






