Algo falla en el negocio taurino cuando nadie es capaz de convencer a los máximos antagonistas de cada escalafón del beneficio que comportaría que compartieran cartel. Ventura y Pablo Hermoso, Ponce y José Tomás. Anúnciense juntos y el fervor por la tauromaquia reviviría de forma inconmensurable.

Uno trataba de ser optimista, pensar bien y concedía, por eso, un tiempo de espera para comrobar qué y cómo lo hacía el nuevo ministro de Cultura, Máxim Huerta. Pero no ha habido tiempo. Ha sido dimitido, como quien dice, a los dos días de su nombramiento. De nuevo Unamuno lleva razón... ¡Qué país, qué paisaje y qué paisanaje!

Frank de la Jungla nunca escondió su rechazo a la tauromaquia. Sin embargo un día entró en una plaza de toros y, mientras los antis le insultaban de forma atroz, se encontró con el respeto de los aficionados y con una pasión por el animal que él desconocía. El nuevo ministro Màxim Huerta siempre rechazó el toreo. Quizá si se acerca a un coso taurino descubra que no es lo que su prejuicio le dictaba y, quién sabe, incluso rectifica.

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