25 años sin el inolvidable Antonio Ordóñez. Se fue un 19 de diciembre. Pasará el tiempo y así seguirá para todos los que lo vimos en los ruedos. Inolvidable por su valor. Inolvidable por su arte. Inolvidable por su elegancia. Inolvidable, especialmente, por llenar el escenario con su sola presencia, su figura, su personalidad, sus movimientos. Nada menos que único en eso. Todo esto sin toro. Único. No hacía falta más. Y después…  

Pues sí, una vez más no hay mal que por bien no venga. Hasta tal punto que JUAN ORTEGA ha ocupado el liderazgo en Twitter, al estar bastantes días entre los diez primeros por los temas más buscados por el personal chismoso y curioso. Y, a este paso, querrán verlo en la plaza (ya está en FALLAS), y puede que toree más corridas y quién sabe, si al llevar más personal, subirá su caché. En fin, esto lo han conseguido los especialistas, comentaristas, tertulianos sólo con su vacío bla,bla,bla. El ahora famoso por la tele y matrimonio, JUAN DEL VAL, costalero de oro del torero y amigo, se empeña en hablar descubriendo el Mediterráneo para no decir nada. ¡Que sólo lo saben las familias y no han dicho ni pío! Pero ya ven : el torero, líder en twitter sin dar un muletazo. Los de la tele basura, que ahora ocupan los puestos de las antiguas porteras chismosas y liantas que todos hemos conocido y que todavía habrá unas cuantas, han conseguido poner al torero en primer plano. El olor a idiota se extiende.

Repetitivos, monótonos, previsibles. Van apareciendo las combinaciones de las primeras ferias del año y apenas se diferencian de los carteles del año pasado. Excepto alguna mínima salvedad, más de lo mismo. Los triunfos que obtuvieron muchos toreros durante la última temporada no se tienen en cuenta. No hay escaparate para que ratifiquen su proyección y para que su nombre sea conocido entre el gran público. No hay paso a la renovación.

La verdad es que no ganamos para sustos ni sobresaltos. También son ya cosa común y corriente los disgustos, sin que, al parecer, quede otro remedio que aguantar el chaparrón como buenamente se pueda y esperar a que escampe. Aunque el destrozo ocasionado por no tomar medidas sea importante.

Olor a idiota en los NPI. Una locura lo de JUAN ORTEGA, el torero discreto y de pocas palabras, pero que dio la gran espantá al suspender su boda el fatídico sábado en Jerez, en los medios desinformativos. Locura. No han parado de hablar de lo mismo, como siempre, sin saber nada, ni aportar nada y, en definitiva, sin aclarar nada. Como siempre, mucho run run, mucho bla bla y  mucho rellenar minutos a lo tonto porque la tele está en marcha y hay que agarrarse a un tema diciendo lo más disparatado que parezca.

A una alegría le sucede un disgusto, al menos una preocupación. Sólo dos días después de que la Suprema Corte de Justicia de México dictara, por unanimidad, que la suspensión de los toros que se había impuesto sobre la plaza de la capital no se atenía a ley y que las corridas podían volver a celebrarse, el presidente de la nación anunciaba su intención de llevar a cabo una consulta popular sobre la tauromaquia. Es lo que se lleva ahora; cuando los políticos no están de acuerdo con lo que dictan los jueces, intentan buscar subterfugios para acabar imponiendo su voluntad, aunque sea proponiendo referéndums sobre cuestiones legales.

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