Sigue el clamor contra Onetoro, Unique, por haber dejado sin toros por televisión a tantos que por edad, salud, recursos económicos y por estar lejos de las ciudades de las ferias o también por su cartera, tanto en España como en el resto del mundo, disfrutaban así de los toros. Desde luego hasta ahora y quién sabe si en el futuro porque aparece todo muy negro.

Parece que fue ayer cuando, con los preparativos para las ferias de fallas y La Magdalena, comenzaba una nueva temporada y ya estamos  dando cuenta del postre. Y a lo largo de  estos meses de campaña han pasado muchas cosas, buena parte de ellas con efecto en los últimos seriales celebrados.

Pues llegó lo que, según muchos, tenía que llegar, el mazazo, la espantá, el petardo, la decepción, el gran palo de One Toro. Lo más grave ocurrido al toreo[i]en muchos años. A  los aficionados que pagaban (especialmente a los más vulnerables), a los seguidores de diferentes países y a la misma One Toro, que seguramente no  podrá rehacerse de su apagón y por la irritación de dejarles sin las ferias de Otoño de Madrid, San Miguel de Sevilla y la despedida de Ponce en su Valencia.

Hay quien se apasiona con el toreo. Hay quien lo detesta. Y, aunque resulte paradójico, hay quien se lleva un libro a una plaza de toros y se pone a leer mientras transcurre la tarde. Todo vale si todos nos respetamos, aunque el empedernido lector se pierda una faena de emoción desbordante.

Si este mes viene marcado por delante con las ferias de Albacete y Murcia, aquella la más importante entre las de su género, y esta en camino de su recuperación y consolidación como grande, septiembre se cierra con el milagro anual de Algemesí y su semana de toros.

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