¿Sería momento de plantear un “cónclave taurino” para repensar el modelo, consensuar reformas y buscar un equilibrio entre fidelidad a la liturgia del toreo y adaptación a los retos que reclaman los nuevos tiempos? Del mismo modo que, tras la muerte del Papa Francisco, el Colegio Cardenalicio designará un relevo que de continuidad sin fosilizar, la tauromaquia debería encontrar un órgano rector que trace una estrategia global y a largo plazo, especialmente en estos momentos donde su presencia social, legal y cultural está cada vez más cuestionada.
Siempre se ha dicho que el agua es una bendición. Y así es, efectivamente, no en vano en este elemento, parece, está el origen de la vida y ya Séneca lo tenía claro al afirmar que “la vida es la lluvia y el trueno en el cielo, lo que es y lo que no es”. Pero también es cierto que no en todo momento llueve a gusto de todos.
Sí, a las cinco de la madrugada del Jueves Santo, hora que según la Historia estarían juzgando y condenando al Jesús Nazareno. Sí, toreando como en la plaza, pero sin capotes ni muletas. Escuchando el pasodoble El Gallo a todo motor y sin parar y batiendo palmas, a esas horas, por calles y plazas, unos miles de personas seguidoras de San Pedro, como si estuvieran en el tendido entusiasmados y divertidos.
En lo que queda de este país es suficiente que un partido político diga blanco para que el otro se aferre a lo negro, demasiadas veces sin argumentario lógico, sin directriz convincente, sin ser parte del programa electoral; y los toros lo están sufriendo. En el Congreso del Estado mexicano de Aguascalientes aprobaron por unanimidad proteger y blindar la Tauromaquia. Un suceso ejemplar en tiempos de crispación e intolerancia política generalizada.
Termina la SEMANA SANTA tan taurinizada, y aunque la Iglesia decide, porque puede, que es SÁBADO SANTO, pues hay otros por su cuenta que afirman que no, que ese día siga como SÁBADO de GLORIA. Y ¿qué le vamos a hacer si la gente es como es? : que la Iglesia diga lo que quiera que yo haré lo que me dé la gana. Y no los cambia ni un milagro tan empecinados como en lo de las antiguas pesetas cuando no hay más que esas, pesetas. Y las encerronas cuando son festejos de único espada porque a nadie lo encierran y lo secuestran para torear, quiera o no… Y repito:¿qué vamos a hacer si la gente es como es? VICTORINO padre repetía mucho “No nos equivoquemos ni nos confundamos”… Sí, sí…
Ya se sabe que la vida es una lucha continua y cada día hay que enfrentarse a nuevos retos y dificultades. Obstáculos que entorpecen y molestan. Pero el ser humano, a lo largo de su, pese a todo, corta historia, se empeña en agrandar estas trabas y, cuando no las hay, inventar nuevas, a ser posible, más grandes.






