Sí, a las cinco de la madrugada del Jueves Santo, hora que según la Historia estarían juzgando y condenando al Jesús Nazareno. Sí, toreando como en la plaza, pero sin capotes ni muletas. Escuchando el pasodoble El Gallo a todo motor y sin parar y batiendo palmas, a esas horas, por calles y plazas, unos miles de personas seguidoras de San Pedro, como si estuvieran en el tendido entusiasmados y divertidos.

Ricardo Díaz-Manresa
¿Y qué tiene que ver San Pedro con el toreo, salvo que quisiéramos relacionarlo, rizando el rizo, con que fue el que cortó la primera oreja…?
Pero todo encaja. El lugar es Cartagena, tan original y tan desaprovechada en casi todo por culpa sobre todo de los cartageneros y por el “cariño” que les tiene Murcia.
Total que un Miércoles Santo, en la magna procesión de la Cofradía California, que echa a la calle al menos 12 tronos amén de los grupos de Granaderos u Judíos en una monumental Semana Santa, declarada hace tiempo de Interés Turístico Internacional, pero que no la conoce como casi nadie, como casi todo lo de Cartagena, sucedió lo de San Pedro.
Este Apóstol lleva a los pies de su figura y trono, un gallo para recordarle que traicionó y negó a Jesús tres veces antes de que cantara el gallo, según le adelantó el Maestro. Y ya ven : tres avisos de negación y el canto del gallo para echarlo al corral. Otra relación taurina de San Pedro, también rizando el rizo pero real.
Y ocurrió que ese Miércoles Santo no atornillaron bien el gallo a los pies del Apóstol y empezó a tambalearse y parecía que se caía y el público, con sus gritos, lo alertaba. Y hasta que se dio cuenta el director de la banda que se caía el gallo pero sólo se le ocurrió pedir en alto ayuda: ¡el gallo, el gallo!, y la banda, ni corta ni perezosa, en pleno Miércoles de Semana Santa y en procesión muy religiosa, se lanzó a tocar el conocido pasodoble taurino dedicado al torero superpopular. Pero no quedó ahí la cosa.
Se inventaron una tradición estos originales cartageneros y es que tras recogerse la procesión, a las 3 o más de la mañana del Jueves, este 2025 pasadas las 4, ya que es muy larga, esperan a que la iglesia de Santa María de Gracia esté cerrada, trasladan al santo del trono a hombros a uno con ruedas, se abren las puertas de la Iglesia, este año cerca de las 5, para acompañar a San Pedro hasta el Arsenal Militar, su estancia durante todo el año, ante una muchedumbre ansiosa de verlo e ir con él. Y durante todo el recorrido suena el pasodoble El Gallo, sin parar, y da tiempo para palmotear, bailar, cantar y tararear el sonido del pasodoble. Todo un espectáculo.
Así es como torean los cartageneros en la madrugada del Jueves Santo. Con la música taurina, a todo tren, por sus calles y plazas. Y es que son muy aficionados a las madrugadas: la única Semana Santa que tiene 3: Viernes de Dolores (la primera procesión de España, con el Cristo del Socorro, también taurino), Jueves ( lo de San Pedro) y Viernes Santo (el tradicional Encuentro).









