La bóveda de la Plaza de Toros de Albacete no es solo un lugar físico. Es un espacio de memoria viva, de gratitud, de reconocimiento a una trayectoria que define una época. Hoy rendimos homenaje a Sebastián Cortés, al torero, al maestro, al hombre bueno, en el cincuentenario de su alternativa.

Tiene narices la cosa; con la cantidad de temas importantes y de actualidad que se agolpan estos días en torno al apasionante y extraordinario mundo de los toros, es salir a la palestra este hombre y revolverte tanto las tripas que no hay más remedio que aparcar lo previsto y comentar la penúltima sandez de Urtasun.

Este pasado San Isidro, que tantas cosas presentó en el ruedo y fuera, más todavía, nos ha enseñado, exigido y gritado los toreros que merecen torear, tener oportunidades y que se acaben los carteles de sota caballo y rey. Pero va a ser un poco difícil porque ya están hechas hasta algunas ferias de septiembre. ¿Dejamos el cambio para 2026?. Sería injusto y hay que hacer lo que se pueda y decirlo ya, que es nuestra obligación. Deben torear los que quiera el público, no los taurinos.

La historia es la que es. Intentar cambiarla en beneficio propio es de malas personas. Hacerlo aprovechando un cargo público para influir en la ciudadanía es indecente. La Generación del 27 surgió gracias al torero Ignacio Sánchez Mejías y sus integrantes fueron grandes aficionados a los toros, por mucho que le pese al embustero Ernest Urtasun.

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