La temporada 2025 se está acabando pero los taurinos no dejan de danzar como si estuvieran a primeros de marzo.
Después de haber vivido una enorme cantidad de festejos de todo tipo y condición, disfrutado de ferias como las de Albacete, Murcia, Salamanca, Valladolid, Guadalajara y un muy largo etcétera, septiembre, el mes más taurino del año, cierra con un aldabonazo excepcional: la Feria de las Novilladas, con la que Algemesí vuelve a protagonizar su maravillosa hazaña anual.
Se ha visto claro en el septiembre que se está acabando ¿Tan diferentes si es lo mismo?: toros o novillos, acompañados de cabestros, corriendo por las calles en itinerarios tradicionales, de los corrales a la plaza, y muchos corredores jugándosela. El peligro está ahí y puede pasar cualquier cosa.
Se desconocen los ancestros taurinos de Algemesí, pero se conservan documentos que certifican que la celebración de toros y el montaje de su icónica plaza era ya algo tradicional en 1601. Desde entonces, que se tenga constancia, sólo han dejado de darse festejos en 11 ocasiones, y siempre por causa mayor. Los daños que provocó la última han convertido la organización de la feria de este año en algo impensable hace sólo unos meses.
Otra vez ALBACETE, ejemplo de feria de septiembre y de todos los septiembres y mi plaza fundamental en mi niñez y juventud. En 2025, tres NHB y tres cuartos todos los demás días del 8 al 17, feria además con fechas fijas, que podrían imitar SEVILLA y MADRID para, entre cosas, facilitar y planificar el desplazamiento, con tiempo y comodidad, desde tantas partes del mundo.
La capacidad de la mente es algo asombroso, pese a que el común de los mortales no le prestamos apenas atención. Su poder para hacer tantas y tantas cosas nos parece algo normal y corriente, pero si se piensa con un poco de detenimiento las conclusiones son tan espectaculares como su potencia.






