Nadie puede creer que Rafa Nadal o Messi pasarían inadvertidos si fuesen a ver un partido y se ubicaran entre el público. Como es ilógico pensar que José Tomás no sería reconocido sentado en el tendido de una plaza de toros. Y eso precisamente es lo que hizo el hierático de Galapagar en uno de los festejos de la pasada feria de La Magdalena de Castellón. El torero acaparó la atención de los aficionados y con su presencia alimentó el morbo de su próxima actuación en Granada.

Se ha dicho muchas veces. Se ha contado en infinidad de crónicas, artículos, reportajes y etcéteras. Se han escritos miles de páginas sobre ello, pero no deja de sorprender, ni de admirar, la capacidad de los toreros para sobreponerse a la adversidad, para imponerse al dolor.

Fue una grata sorpresa. No era fácil estar a la altura que demostró Vicente Soler frente a los de Adolfo Martín. Primero porque fueron toros exigentes, complicados, duros. Segundo y principal porque el de Burriana apenas contaba con el bagaje necesario para solventar la papeleta de la manera que lo hizo. Fue en la primera de abono de La Magdalena de Castellón, y ahora merece que le den más oportunidades, entre otras cosas para tener la posibilidad de resarcirse de su fallo a espadas, única razón por la que no abrió la puerta grande.

La noticia de la desaparición, y posteriormente del hallazgo del cadáver de Miguel Lazaro ha caído como un mazazo entre todos los aficionados valencianos. Tristeza y pesar. Dolor y sobrecogimiento. Parafraseando a Miguel Hernández, un hachazo invisible y homicida ha herido a la familia taurina valenciana. Miguel Lazaro era, ante todo, un gran aficionado, y una mejor persona. Presidente del Club Taurino de Foios, sin él no se entendería la carrera taurina de Vicente Ruiz el Soro. Ni se podría explicar ese fenómeno sociológico y taurino que fue y es el sorismo, que se extendió a lo largo y ancho de toda la geografía taurina mundial. Ni esas semanas culturales del Club Taurino de Foios, que servían para poner broche de oro a la temporada taurina en la provincia de Valencia. Por ella pasaron grandísimas figuras del toreo, y relevantes personalidades relacionadas con el mundo de los toros. Vicente Ruiz El Soro se crió en lo taurino de la mano de Miguel, quien fue como su segundo padre. Al igual que junto a Ramón y otros grandes y recordados personajes de Foios. Junto a él, junto a ellos, se desarrolló toda su carrera. Y no sólo en lo taurino, sino también en el plano personal. En palabras del propio Vicente, Miguel hoy en día seguía siendo un gran apoyo para él. Un consejero, un asesor, alguien en quien apoyarse y que le ayudaba a ver las cosas con más claridad y mejor horizonte. Con una paciencia franciscana, porque Vicente ha sido …

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