Síes para el 2023. Y noes. Lo que hay que repetir y lo que no.
En octubre de 2016, una Sentencia del Tribunal Constitucional decretó que la competencia de la Generalidad de Cataluña en materia de espectáculos no podía incluir la abolición de los toros, en tanto éstos son, por Ley, patrimonio cultural inmaterial. El dictamen declaraba inconstitucional y nulo el artículo 1 de la Ley 28/2010 catalana que prohibía la celebración de festejos taurinos. Han pasado más de seis años y todavía nadie se ha atrevido a organizar una corrida en territorio catalán.
Es otra de las constantes del toreo y su ya muy larga historia. No son pocos los toreros que, una vez retirados, han escuchado esa llamada del ruedo, de la gloria o del mismo toro, pidiéndoles que vuelvan a torear, que su carrera no ha terminado, que tienen cosas todavía por decir y por hacer.
Argumentos y opiniones para defender el toreo. En el buen tiempo de Navidad y siempre. Debemos hacerlo todos y cada vez más. Sin descanso ni complejos, con conocimiento y entusiasmo.
Ante los ataques que actualmente está sufriendo la tauromaquia, el sector taurino persiste en un inmovilismo desesperante, un pasotismo que parece reflejo del mundo en el que vivimos. Ya lo dijo Ortega y Gasset: “Quien quiera saber el estado de la sociedad sólo tiene que asomarse a una plaza de toros”.
Como un mantra, o como una disculpa, o como una excusa, no son pocos los empresarios y organizadores de festejos taurinos que justifican la falta de asistencia de publico a determinadas funciones y plazas debido a la poca afición existente y a lo poco que parece interesar la fiesta de los toros.






