Pues eso, ¿qué? Que Sevilla repita la temporada, Madrid supere el buenísimo nivel de asistencia, Valencia suba más, Pamplona siga con el ejemplo de siempre de llenazos y Bilbao, ay Bilbao, que se aleje de la ruina de estos años anteriores.  

Muchos alcaldes se las ven y se las desean para lidiar entre las consignas que sus partidos envían desde las “oficinas centrales” y los deseos de sus vecinos. Demasiados dirigentes de formaciones políticas no pisan las calles y no sienten la fuerza de las raíces, las pasiones y la cultura popular, lo que desemboca en pretensiones prohibicionistas alejadas de la voluntad del pueblo.

Son éstos de final de año días de repasos, recopilaciones, tertulias y premios. Raro es el día que no se sabe de la concesión de trofeos, entrega de galardones y fallos de jurados. Fallos que hay que tomar en su doble acepción, pues no son pocos los que tienen poco tino en sus decisiones.

Os la deseo. Tiene que ser muy torera. Miremos al portal y al Niño y a su Madre y también al buey, animal con cuernos. Y olvidemos los Santa Claus, Papá Noel y similares que se nos presentan como alternativa. Es sorprendente, aunque en este mundo ya no, que el Niño que -con su Nacimiento- creó la Navidad sea escondido e ignorado en tantas ocasiones entre muchas luces y muchos árboles.

Pues continúa la polémica en una época particularmente pacífica como es la Navidad entre MATILLA-VALENCIA y GARZÓN por una firma, buena o mala, tras la adjudicación de la plaza de toros de SANTANDER al que la ha trabajado y sudado en las últimas temporadas. Que decidan con justicia los que deben hacerlo y que gane el que tenga razón. Pero estos pleitos de los perdedores son habituales desde tiempo sinfín.

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