La veteranía como obstáculo

Roca Rey hizo lo más aplaudido de un festejo deslucido por el ganado.

 

Las Ventas, 25 de mayo.

Decimoctavo festejo de la feria de San Isidro.

Lleno de “No hay Billetes”.

Toros de Fuente Ymbro, con años y deslucidos.

 

Diego Urdiales, silencio en ambos.

Roca Rey, ovación en los dos.

Ginés Marín, silencio y ovación.

 


Miguel Ángel Herráiz

Fotos: Plaza 1

 

Hubo torero que se anuncia como Roca Rey quien ante el lote que le tocó en suerte decidió ponerlo todo, en vez de salir huyendo, y vaciarse delante de ellos. Hizo honor a la recordada frase del Maestro Pepe Alameda: “El toreo no es graciosa huida sino apasionada entrega”. Ginés Marín mostró gran disposición en su segundo y en el primero lo intentó. Diego Urdiales tuvo un mal lote que no permitió toreo de lucimiento. Los toros no estuvieron a la altura de la expectación suscitada y de las lógicas previsiones, si se tiene en cuenta el excelente juego que hace uno días dieron los novillos de la misma ganadería

El primero de Roca Rey fue picado por Sergio Molina quien midió cabalmente las fuerzas del toro y ejecutó la suerte de tal manera que pudo verse la prontitud y fijeza que demostró ante el caballo. En banderillas saludaron Javier Ambel y Paquito Algaba. El quite de Roca Rey desde los medios con dos vibrantes chicuelinas fue del agrado del público. Correspondió el torero y brindó al respetable. Comenzó con cuatro estatuarios sin moverse. Tardeó el astado pero cuando metió la cabeza Andrés supo llevarlo con suavidad. En la siguiente serie bajó la mano. Fue parándose y no hubo forma. Mató de estocada de efecto rápido. Ovación. En su segundo el torero citó de largo con la muleta desde los medios y sufrió un desarme. Lo intentó de nuevo y aguantó tres embroques, con la cara alta, que fueron decisivos para demostrar quien era el que mandaba delante de un público que apreció la “apasionada entrega” del torero. Se acopló y el toro dejó ver que lo suyo estaba cerca de chiqueros y junto a las tablas. Pugna entre toro y torero que intentó y consiguió ligar muletazos con mucha exposición. La muleta cerca y en la cara para que aun tardeando entrara. Qué se para cambio al pitón derecho. Qué quiere huir pues todavía más entrega, se pone delante y lo hace pasar por la espalda para seguir sujetándolo. Qué se va a tablas pues a torear por ceñidas bernadinas. El público se entregó con intensidad como Andrés. Mató de dos pinchazos y estocada de efecto rápido. Escuchó un aviso. Ovación.

A Ginés Marín le tocó un primero manso que ni fue devuelto ni mostró celo alguno en la muleta. No tuvo opciones. Con su segundo por el pitón derecho y en tandas cortas tuvo algo de recorrido y ligó. Cuando le bajó la mano, aunque lo intentó con riesgo, el toro no colaboró. Mató de estocada trasera. Aplausos.

Diego Urdiales con el primero a media altura por el pitón derecho consiguió series de tres con parada y resto de serie con tres más levantando la cara al final de la serie. Toro intermitente al que intentó bajar la mano por el izquierdo pero sin colaboración por parte del astado. Mató de metisaca con derrame y caída rápida. Su segundo tuvo genio, soltó la cara y dio arreones. No hubo opciones. Mató de pinchazo, media estocada y descabello. Silencio.