Borja Jiménez pierde el triunfo con el estoque

Borja Jiménez acarició el triunfo al natural con los mejores ejemplares de un encierro que fue de más a menos y que dejó sin opciones a Manuel Escribano. Sevilla, 18 de abril.

Real Maestranza de Caballería

Séptima de la feria de Abril 2026.  Lleno de “No hay billetes”

Toros de Victorino Martín desiguales de presentación y juego. Encastados en general. Deslucido el 5º.

Manuel Escribano, de azul noche y oro, ovación tras aviso, silencio y silencio.

Borja Jiménez, de plomo y oro, vuelta al ruedo tras petición, vuelta al ruedo y silencio.

 


Emilio Trigo/Burladero Tv

Foto: Lances de Futuro

 

La Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla acogió la séptima de la Feria de Abril, una de las citas más esperadas por el regreso de los legendarios Victorino Martín, en un encierro que ofreció un comportamiento desigual marcado por la exigencia y esa complejidad que obligó a una entrega absoluta.

En líneas generales, la corrida careció de continuidad debido a ejemplares que desarrollaron complicaciones y falta de entrega, como el deslucido quinto, lo que impidió un balance mayor de trofeos; sin embargo, la casta se inclinó más a favor de los ejemplares lidiados en segundo y cuarto lugar, que destacaron sobre el conjunto por su fijeza y profundidad. Mientras que el segundo fue un toro de clase superior que permitió lucir la humillación y el ritmo, el cuarto ofreció matices de gran interés en los vuelos. En definitiva, una ganadería que puso a prueba la madurez técnica y el compromiso de los diestros sobre el albero sevillano.

Abrió plaza un ejemplar que lucía la seriedad propia de su estirpe, con una gran relevancia histórica al ser hijo del legendario “Cobradiezmo”. Manuel Escribano supo darle el tiempo necesario para permitir que el animal ganara fijeza.

Por el pitón derecho logró cuajar una serie  a su segundo, administrando los tiempos que requería un astado complicado y con una marcada querencia. Sin embargo, la condición del animal cambió por el pitón izquierdo, por donde se mostró más remiso y no llegó a emplearse con la misma entrega ni franqueza.

Volvió a apostar fuerte al recibir al quinto de la tarde nuevamente a portagayola, aguantando con sangre fría la llegada de un astado que se quedó corto en el encuentro. El animal mantuvo la misma tónica de descastamiento y falta de recorrido durante toda la lidia, negando cualquier opción de lucimiento y obligando al diestro a realizar un esfuerzo en balde.

El segundo de la tarde, también con el sello genético de “Cobradiezmo”, En la faena de muleta, el animal hizo gala de transmisión y humillación, manteniendo una actitud desafiante ante un Borja Jiménez que supo esperar la embestida, marcando los tiempos con precisión hasta que el de Victorino terminó cediendo y entregándose al mando y la profundidad de su muleta.

El cuarto ofreció mayor ritmo por el pitón izquierdo que por el derecho, lado por el que, a pesar de ello, supo conducirlo con solvencia. La labor requirió una mayor suavidad, la cual imprimió el sevillano a base de temple, marcando esos segundos de pausa tan necesarios para administrar la embestida y asentar el ritmo. Lo llevó en largo con absoluta entrega, acariciando la embestida en cada muletazo con una delicadeza exquisita. El mal uso de los aceros empañó su labor.

Borja Jiménez planteó una labor al sexto dándole sitio al animal tratando de llevarlo siempre en largo. Consciente de la condición del de Victorino, al que no se le podía exigir en exceso para evitar que se derrumbara, el diestro logró extraer buenos muletazos por ambos pitones.