Sin apenas contenido

Sólo José Garrido pudo dar una vuelta al ruedo al acabar con su primero.

 

Las Ventas, 24 de mayo.

Decimoséptima de abono.

Tres cuartos de entrada.

Toros de Valdefresno, sin fondo y deslucidos.

Daniel Luque, silencio y ovación.

José Garrido, vuelta y silencio.

Juanito, que confirma alternativa, silencio en su lote.

 


Miguel Ángel Herráiz

Fotos: Plaza 1

 

Los toros de Valdefresno no dieron el juego necesario para que el público pudiera disfrutar de una entretenida tarde de toros. Se puso la corrida cuesta arriba en el primero con el que confirmó el portugués Juanito quien anduvo con ilusión para demostrar su valía, en tan importante día para él, pero tuvo un soso ejemplar que no ayudó. Las esperanzas estaban puestas en Daniel Luque pero hubo de esperarse hasta su segundo para ver detalles de la tauromaquia que acostumbra a exhibir. Con Garrido su derroche de ganas, era la única oportunidad que tenía en esta Feria de San Isidro, vimos una entrega que el público agradeció y un saber hacer que fue premiado con fuerte petición de oreja, denegada por el Presidente, ovación vuelta y saludo.

Juanito en el primero no tuvo ocasión de estirarse con el capote. Brindó al público y en la muleta lo recibió semigenuflexo con largura, enseguida el viento se hizo notar, el astado tocó la muleta en varias ocasiones y se complicó las posibilidad de tenerlo fácil. Había que templar. El toro empezó a levantar la cara y fue difícil hacerse con él. Pronto se quedó corto y dejó ligar algunos muletazos, pero sin la transmisión y el lucimiento necesarios para lograr la aquiescencia del respetable. Manoletinas finales. Mató de pinchazo y media estocada. Escuchó un aviso. Silencio. Con su segundo sufrió un desarme al intentar ligar las verónicas. Cerca de la zona de toriles desarrolló la faena. Intentó llevarlo al tercio pero no quiso el toro y hubo de ir donde éste quiso. No ayudó la descompuesta embestida, el viento y la carencia de humillación pero las ganas de Juanito fueron recompensadas con algunos muletazos limpios por el pitón derecho. Mató de pinchazo, estocada larga tendida y varios descabellos. Escuchó dos avisos. Silencio.

El primero de Daniel Luque no permitió lucimiento con el capote. Brindó al público y al inicio con la muleta mostró su condición levantando la cara al final del muletazo, mostrándose descompuesto en los embroques, no teniendo celo, tirando derrotes y defendiéndose. Imposible estar bien. Mató de dos pinchazos y estocada. Silencio. Su segundo, que derribó en el caballo, se dejó por el pitón derecho y consiguió fijarlo con esfuerzo. Se plantó en los medios le bajó la mano y lo pudo pero tuvo que dejársela puesta para evitar la huida, tendencia natural de este manso. Consiguió mantenerlo lo suficiente para torear por ambos pitones, con el derecho llegó más al público. Estuvo muy cerca del toro y arriesgó. Mató de estocada desprendida. Aplausos y saludo.

José Garrido brindó su primero al público. Comenzó con la muleta en el tercio y se dio cuenta que era mejor llevarlo a tablas. Lo hizo y en la querencia embistió pronto y con movilidad. Instrumentó series por ambos pitones bajando la mano que fueron del gusto del respetable no dejándole escapar al finalizar la tanda. Después decidió huir y no se pudo hacer más que ir detrás, finalizar por manoletinas y matar de estocada larga. Escuchó un aviso. Ovación con fuerte petición de oreja denegada por el Presidente. En su segundo dos verónicas y dos chicuelinas bajando las manos. En la faena de muleta huyó, se agarró al suelo y no hubo forma. Mató de pinchazo y estocada corta desprendida. Silencio.