El Juli pierde la Puerta Grande con la espada ante “Licenciado”, un buen toro de Alcurrucén

El madrileño pinchó una faena importante y cortó un trofeo ante el mejor, y quizá único, toro de la Corrida de la Cultura.

Madrid, jueves 24 de mayo 2018. 17ª Feria de San Isidro. Corrida de la Cultura. Entrada: No hay Billetes.

Toros de Domingo Hernández/ Garcigrande, Alcurrucén, Victoriano del Río/Toros de Cortés. Primero, de Victoriano, soso y sin fondo; segundo, de Alcurrucén, flojo y sin transmisión; tercero, de Alcurrucén también, buen toro, con humillación y emoción; cuarto y sexto, de Garcigrande, flojos y sin clase; quinto, de Victoriano del Río, se descoordinó.

El Juli (de azul marino y oro), silencio, oreja y ovación con saludos.

Ginés Marín (de grana y oro), silencio, ovación con saludos y silencio.

La Corrida de la Cultura volvió a conseguir otro No hay Billetes colgado en la taquilla.

 

Paloma Moreno.
Fotografías; Plaza1

El Juli y Ginés Marín salieron con mucha disposición al ruedo en el mano mano entre la veteranía y la juventud. Las apuestas estaban empastadas la mañana previa al paseíllo pero solo faltaba que hubiera toros. Y hubo uno el tercero, De Alcurrucén de nombre licenciado, que tuvo humillación y bravura.

Licenciado tardó en salir al ruedo y embistió por rebrincado en los lances de recibo del Juli. Se empleó en varas y en banderillas destacó únicamente el par de Álvaro Montes. El de Alcurrucén embistió con emoción y fijo humillando en las telas del Juli, que estuvo reposado y destacó al natural por donde firmó los muletazos de mayor calado. Se metió al público en el bolsillo en una tanda de alta intensidad en la que le acompañó el astado embistiendo con calidad y más bravura que el anterior, también del mismo hierro. Culminó la faena a pies juntos y perdió la puerta grande con una media estocada que cayó trasera y recrío de un descabello. Tras la petición del público el presidente acabó concediéndole un trofeo y a Licenciado se le ovacionó en el arrastre.

Antes, había saludado a su primero, que abrió el mano a mano, de Victoriano, a la verónica. Apenas se empleó en varas y se fue apagando pronto en la muleta. Antes el madrileño había firmado algunos muletazos más asentado, sobre todo por el pitón diestro. Terminó con una estocada caída y recibió una ovación desde el callejón.

El Juli saludó a su último toro de la tarde, el quinto de Garcigrande, que no le dio apenas opciones. Se mostró entregado y en una de las series el astado se lastimó descoordinándose y apagándose poco a poco. El Madrileño terminó con una estocada trasera al Juli pie y saludó una ovación de despedida.

Fue protestado al salir el segundo de Alcurrucén al que le faltaron hechuras y cara. Salió algo suelto de los primeros lances embistiendo más corto por el pitón izquierdo a Ginés Marín. No se empleó en el caballo. Por estatuarios comenzó la faena el extremeño ante el flojo segundo al que le firmó algún muletazo pero no tuvo apenas opciones. No transmitió y Marín, que se mostró dispuesto, dejó una buena estocada antes de terminar su actuación.

Parcelero fue el cuarto de Garcigrande que salió emplazando es en los medios.Embistió con la nobleza en las verónicas con las que le saludó Ginés Marín. Tardó en arrancarse al caballo y cuando lo hizo derribó al picador que se cayó del equino y se libró por la mínima sin tampoco lucirse el varilarguero. Brindó al público al extremeño y firmó algunas series en las que humilló el astado saliendo algo rebrincado y descompuesto de las tandas. Se fue quedando más corto y en una de las series le derrotó y le propinó una voltereta sin aparentes consecuencias. Se vino arriba y muy firme dejó una serie final arriesgando. Huidizo en los últimos muletazos y finiquitó con una estocada y saludó una ovación.

El sexto fue el mejor presentado del encierro, un tío de Victoriano del Río, que se empleó en el caballo. Agustín Navarro firmó un tercio de varas con dos buenos puyazos y recibió la ovación del público. Se arrancó en banderillas y en la muleta se entregó aunque algo rebrincado. Salía con la cara alta de los siguientes muletazos y le faltó emoción. Ginés Marín se mostró firme buscando el lucimiento y le sacó algún muletazo más asentado. Terminó con manoletinas, entregado, antes de firmar un pinchazo y una estocada previa a un golpe de verduguillo y fue silenciado.