Se queda uno con el cuerpo -y la mente- en mal estado cuando un torero es
cogido. Y con peor cuerpo y mente, cuando son dos en un mismo festejo.
Cosas del toro. Palabras que pronunció con impresionante entereza Manuel
Montoliú -picador-, aquella noche ante el cuerpo muerto de su hijo Manuel
en la enfermería de La Maestranza…”son cosas del toro”. Y tanto. Ayer
cayeron heridos dos novilleros en Valencia. Los dos cogidos de forma muy
dramática. Graves ambos. Pero seguirán en la profesión, como sigue el toreo
aunque algunas páginas de su historia reciente hayan llevado lazos negros
en señal de luto. Ánimo para Jesús Chover y Ángel Sánchez. Y reconocimiento
para Jorge Isiegas que se quedó “solo ante el peligro” y con admirable
actitud superó el trance con amor propio…y torería. Y punto y aparte.
En esta primera entrega de la Feria de Julio -o lo que de ella queda- no
quiero que se me pase el éxito de público que supuso el espectáculo de la
desencajonada del miércoles noche. Prácticamente llena la plaza. Gran
ambiente. Como en los mejores tiempos de esta Feria menospreciada,
abandonada y con intereses particulares de apuntillarla cuanto antes. Tomen
nota los responsables de esta cosa llamada todavía Feria de Julio:
Diputación y empresa. Y no le den más vueltas, cuando la oferta está de
acuerdo con la demanda no hay secretos de estado que impidan el éxito de
público. Lo mismo ocurre con los carteles de esta paupérrima Feria…lo
mismo. Tiempo habrá para insistir en ello. Ya lo creo.
De la misma forma que hay que felicitar a los responsables de la
organización del Certamen de Escuelas Taurinas celebrado en Valencia el
pasado fin de semana. No duelen prendas, ni mucho menos, para elogiar a
Diputación y empresa en el logro. Ese sí es el camino. A seguir.
Y otra cosa, mariposa. Sigue la estatua de Montoliu mancillada y abandonada
a su suerte. Hace como un mes escribí en la web de Avance Taurino un
artículo al respecto -busquen en el archivo y lo encontrarán-. Ayer, en el
primer Avance Taurino de la Feria que se reparte en la plaza, se reprodujo
ese artículo. No quito ni una coma. Comprendo que la Diputación no quiera
entrar en conflicto con la cofradía cuyo hermano mayor es Ribó y Tello la
mayoral, pero la conquista de los grandes logros de la Humanidad se ha
basado siempre en defender todo aquello que uno considera de justicia.
¿Amenazas por parte del ayuntamiento?…”la calle es mía”, parecen decir
Ribó, Tello y cía. Me suena a tiempos pasados. A esos que tanto repudian
ellos mismos y que, con estos gestos de intolerancia y sectarismo, están
devolviéndonos al pasado. Hay situaciones en la vida en que uno se la debe
jugar, sobre todo cuando representa a tanta gente y ocupa cargos en que una
decisión tomada a tiempo significa tanto para tanta gente. Por eso digo y
repito que desde la Diputación algo se debería haber hecho.
Ayer hubo dos cornadas en el ruedo, pero hay otras cornadas que sin doler
en lo físico te dejan el corazón y la mente heridos de pena y tristeza.









