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Arranca un nuevo año y con él otra temporada taurina. Antes de su inicio todo son buenas intenciones y grandes propósitos, pero es preciso poner de nuestra parte para que, al menos parte de lo que esperamos, llegue a buen término.

Estos días que estamos pasando son religiosos para muchos españoles (con el NIÑO, la VIRGEN y SAN JOSÉ y los REYES MAGOS), religiosos de tradición y muy de fiesta (para muchos más) y simples vacaciones y comilonas para otro número muy grande de personas.  

Faltan horas para que se cierre otro capítulo en nuestras vidas, el correspondiente a este ya casi extinto 2023, y arranque una nueva etapa que, en lo taurino, abre expectativas y ofrece esperanza y alicientes; siempre hay que ser optimistas y pensar en positivo.

En este religioso, bonito, sentimental, familiar y añorante tiempo de la Navidad, parece oportuno acordarse de los  que mantienen el toreo. Personas de buena voluntad, como dijeron los ángeles, que atienden a su gran afición y vocación por los toros.

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