Antes de empezar recordemos que “Suerte te dé Dios que el saber de nada importa” y “A quien Dios se la dé San Pedro se la bendiga”. Hay quien vale y tiene mucha suerte. Otros que valen y no la tienen. Y otros, muchos, que no valen y la tienen. Pues Curro Romero no está en ninguna de estas clasificaciones, sino más arriba. Curro vale, valió, y tiene, tuvo, muchísima suerte, como si le tocara todos los días la lotería.






