Pues pasados los ejemplos de MADRID y PAMPLONA, volvemos a la realidad. En MADRID van a los toros con entusiasmo y hasta con ansiedad. Lo nunca visto. Espectacular. En PAMPLONA van por ir. Hay que ir y llenan la plaza todos los días. Y después dan orejas hasta después de una estocada haciendo guardia. Sin embargo los encierros lo llenan todo. Se podrá decir que son encierros descafeinados o light, que lo son y yo lo afirmo, pero se sufren sobre todo lesiones óseas o cerebrales.






