Se consuma la tomadura de pelo a la afición y tampoco sin televisión en la despedida de Ponce, su última corrida en España, en su Valencia, con su gente. La televisión autonómica de su tierra se niega pese a las peticiones de amplios sectores, pero -ya saben- están al “servicio” del pueblo y se ríen de él con el dinero de todos. Otro favor después del que le debemos a la plataforma del mazazo y la espantá. Mucho huele a podrido y, mientras, los españoles tragando carros y carretas, abarrotando bares y terrazas, vacaciones y carreteras…






