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Explosión e ilusión para SAN ISIDRO en su sorprendente comienzo. Parece que el antiministro invita a ir a los toros aunque sólo sea por llevar la contraria a sus sandeces. Y sorprende el primer NHB no porque MORANTE no tenga tirón, que lo tiene y grande y ahí se demuestra, sino porque, además, estaba acompañado por dos no precisamente taquilleros, uno -veterano-  sin fuerza  y otro, joven, desconocido y era su segunda corrida.

El gobierno ha vuelto a demostrar que no todos somos iguales ante su ley y, a través del Ministerio de ¿Cultura?, ha suprimido la limosna que sus PGE destinaba a la tauromaquia, lo que ha generado un alud de manifestaciones, críticas y reacciones que, sin embargo, no entran en el fondo del asunto.

La Tauromaquia es patrimonio cultural guste o no guste; así lo estipula la legislación. Los cargos políticos están en su derecho de tener su opinión personal al respeto, pero no pueden ir en contra de ella porque para acceder a sus puestos prometieron cumplir las leyes y la Constitución, en cuyo artículo 46 establece que la ley penal sancionará los atentados contra el patrimonio cultural.

Para que el espectáculo taurino sea algo más que un mero cuadro plástico, es imprescindible que el toro acometa y el torero responda. Sin esta premisa todo lo demás está de más.

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