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En el histórico estadio de Wembley -aunque en sus modernas instalaciones actuales sólo queda el recuerdo de hazañas pretéritas- se vivió el pasado primero de junio -otra fecha ya para los anales y antologías- una jornada importante. También para la tauromaquia.

Felipe VI, Rey de España, presidió la corrida de la Prensa en Madrid. Su presencia secundaba la voluntad del pueblo, a quien pertenece la Tauromaquia. Otro monarca, en este caso del toreo, ha anunciado que interrumpe la temporada. Morante arrastra problemas mentales que necesitan un tratamiento adecuado y sin prisas. La mejor noticia sería que las dos majestades regresaran pronto a los ruedos.

Pese a que sigue habiendo gente y aficionados que cuestionan la fórmula, su envoltorio y todo lo que la rodea, lo bien cierto es que la feria madrileña es todo un éxito, al menos en cuanto a asistencia y repercusión, aunque tampoco hay que desdeñar lo mucho bueno habido en el ruedo.

Desde hace muchos años teníamos las corridas de la Beneficencia y la Prensa, de gran prestigio, organizadas por las entidades correspondientes fuera de la empresa y nada que ver con San Isidro salvo en algo importante: volvían a Madrid los triunfadores de la isidrada. Había más: la del Montepío de Toreros. E Incluso según el año alguna benéfica se añadía.

Lo de COLOMBIA es fortísimo : prohibidos los toros. Y más fuerte todavía la última y principal causa de lo ocurrido: el pueblo pasota al que le importa todo un pito. Ha faltado pueblo,  y cuando no hay pueblo… dice CÉSAR RINCÓN. Como en ESPAÑA para tantas cosas. Sigue adelante el manicomio del mundo ¿Hacia dónde vamos?. Sin pueblo no hay nada. Desde luego CÉSAR. Y que no le echen la culpa a los dictadores satánicos. Hacen bien en aprovecharse ¿O no es así?

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