Primero fue Canarias y después Cataluña. Los toros están permitidos allí pero no se organizan corridas. En Ecuador se han sucedido las prohibiciones. En Venezuela el toreo es ya algo puntual. El objetivo de los abolicionistas es ahora el coso limeño de Acho, en Perú, y también las corridas en México. En Colombia ya se han abolido. Y entretanto no hay ninguna asociación taurina que acierte con la defensa legal de la Tauromaquia que escape a partidismos políticos.






