Siguiendo con lo que ha sido la tónica de su actuación a lo largo de esta crisis que nos ha tocado vivir, el Gobierno se sacó el otro día una nueva norma que parece, por decirlo suavemente, que haya sido ideada sin pararse a pensar mucho sobre ella.
Siguiendo con lo que ha sido la tónica de su actuación a lo largo de esta crisis que nos ha tocado vivir, el Gobierno se sacó el otro día una nueva norma que parece, por decirlo suavemente, que haya sido ideada sin pararse a pensar mucho sobre ella.
Son oro para el alma de gran parte del pueblo español. Si, los toros son oro.
El pasado domingo dijo Pedro Sánchez que sobre el toro de lidia y el IVA “honestamente tenía que estudiarlo” porque no disponía de datos para poder posicionarse sobre esta cuestión. Pero eso no hay quien se lo crea. ¿Cómo no va a disponer de datos el presidente del Gobierno? Y más ahora, después del revuelo que los taurinos formaron con la campaña “la cultura no se censura” con la que llegaron a pedir la dimisión del Ministro Uribes.
El apelativo no es de un servidor, sino que así bautizó el diario El Mundo hace diez años a nuestro personaje. Pero vayamos por partes... José Montilla fue uno de los muchos andaluces, nacido en Córdoba, que vino a Cataluña (con Ñ) para labrase un porvenir. Nada que objetar.
Está claro que queréis prohibir los toros, queridos presidente que nunca miente y Coletas, pero no os atrevéis (todavía) y lo tapáis poniendo trabas sin fin, normas de imposible cumplimiento, pero vuestra política es acabar con todo lo que no os gusta. (Espero que la democracia o el dejar que vote el pueblo sí).
Poco a poco, mucho más lentamente de lo que a todos nos gustaría y casi todos desearíamos, la epidemia provocada por el coronavirus se va, al menos, controlando y permitiendo que la vida, en la medida de lo posible, vuelva a tener algo de la normalidad perdida.