El público es la tercera pata de la tauromaquia. Sin espectadores el toreo no tendría sentido. Es la gente que ocupa los tendidos quien espolea y exige a los toreros. Con las restricciones impuestas por la declaración del Estado de Alarma, el aforo de las plazas se redujo y el ambiente quedó frío y desangelado. Ahora cabe esperar que la evolución de la pandemia permita la celebración de festejos con mayor ocupación y que los empresarios acierten con las combinaciones propuestas.






