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Mientras los ganaderos de bravo se desviven a la intemperie por salvar a sus animales de la dramática situación que la última nevada ha provocado en el campo, los animalistas de ciudad siguen atacando al sector taurino desde sus cálidas oficinas subvencionadas. La última lindeza ha sido tachar a la tauromaquia de “negocio de señores de la Corte que viven del dinero público”, el mundo al revés y, viniendo tal afirmación desde un cargo público, quizá hasta pueda constituir un delito.

Pues pasó la lotería de Navidad y el Niño y…ni un duro para el toreo, que se decía antes, y ni un euro, que se dice ahora. Al menos, nadie ha dicho nada. ¿Hay números especialmente taurinos? Para mí son los terminados en 3, o que lleven mucho 3, número emblemático del toreo. Son tres en el paseíllo, tres los avisos, tres los trofeos máximos (ya rechazadas afortunadamente las patas), tres los pares de banderillas, tres en las cuadrillas de a pie, mucho tres…

Es enero mes de arranque. Marca el inicio de un nuevo año, de una nueva temporada y, así sería de desear, de una nueva época. Una era en la que, no sólo en la tauromaquia, brillasen de nuevo valores idos hace tiempo.

2021, Año Berlanga, sería buen momento para que muchos de nuestros políticos se sosegaran, meditasen, se sacudieran tópicos y prejuicios, sacasen conclusiones, fundamentaran argumentos y alejasen el fantasma del toro que divide porque no es cierto, todo lo contrario, es el auténtico nexo que une todas las Españas en libertad.

Pues ya estamos en el 21 y hemos tenido que recibir, leer y oir esa frase tan manida e imposible “Que se cumplan todos tus deseos”. De verdad, de verdad, de verdad, ¿quién cree que ese deseo irreal pueda hacerse realidad? ¿Conocéis a alguien que  haya conseguido todos? Sí, en el caso de que tuvieran uno o ninguno. Que se agarren al tópico de “Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo”.

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