OPINIÓN

HomeOPINIÓN

Pese a que, parece, el panorama se va aclarando y ya se ve, parece, una luz al final del túnel, el mundo del toro sigue atribulado, compungido y con no pocos frentes abiertos.

A lo largo de la historia, mayo ha sido un mes especialmente sangriento. Es eso se ha parecido el de este año al de temporadas anteriores. En esta ocasión se ha vuelto a programar una feria después de 14 meses de sequía a causa del coronavirus. Los carteles y el resultado artístico también se han parecido a los de campañas precedentes. Pero el experimento ha resultado ruinoso. O se aprende o no harán falta más pandemias.

Madrid, por fin, tiene toros tras más de año y medio sin festejos. Y, además, se recupera la feria de San Isidro, aunque sea lejos de Las Ventas. Lo que, de paso, abre nuevas perspectivas y horizontes.

COLOCA AQUÍ TU PUBLICIDAD

PÍDENOS PRESUPUESTO