Los toros y la Semana Santa de España están muy unidos. Como siempre y en todas las grandes tradiciones de nuestra tierra torera y religiosa. Se buscan y se encuentran.
Los toros y la Semana Santa de España están muy unidos. Como siempre y en todas las grandes tradiciones de nuestra tierra torera y religiosa. Se buscan y se encuentran.
Mientras Sevilla espera tener toros y Madrid no (de momento), situación que reflejo en mi artículo “Por fin despiertan de su letargo”, hay otras plazas menos importantes que sí tendrán. Quieren ver toros. Como Leganés, como Jaén, como Sanlúcar, etc. Y la paradoja: ANOET, la de Organizadores de Espectáculos Taurinos, insisto Organizadores, que esa es oficialmente su marca, y los que organizan son los que se han ido de ANOET, JOSÉ MARÍA GARZÓN y ALBERTO GARCÍA…
Ante la falta de noticias concretas sobre la posible reactivación de los festejos taurinos, toca adaptarse a las posibilidades actuales para mantener viva la llama del toreo. Otro año en blanco sería fatal para el sector profesional y también para el mantenimiento de la clientela y la cimentación de nuevas aficiones. La Diputación Provincial de Valencia abrió su plaza para mostrar cuatro magníficas exposiciones durante las fechas en las que, otros años, la ciudad se convertía en capital mundial de la tauromaquia.
Sabido es, y la letra de la copla lo ha difundido a todo lo largo y ancho del universo mundo, que Sevilla tiene un color especial. Al margen de otras muchísimas virtudes y excelencias que la convierten en una de las ciudades más acogedoras, y bonitas, del planeta.
Despiertan o ¿los han despertado? Parece que de madrugada o en medio de una plácida siesta.
La feria de Fallas de la temporada 1983 se vio mediatizada por la huelga convocada por los subalternos, que dio al traste con la feria de Castellón y que obligó a suspender los tres primeros festejos del ciclo fallero. Un ciclo cuyos triunfadores fueron Vicente Ruiz El Soro, quien cortó tres orejas en dos actuaciones, destacando su labor ante un toro de Francisco Rubio, Luis Francisco Esplá, quien realizó una gran faena ante un gran toro de Cuadri y Emilio Muñoz, que abrió la puerta grande el día de san José. Enrique Amat El anuncio de los carteles de la feria fallera de 1983, cuya organización siguió corriendo a cargo de la sociedad integrada por los hermanos José y Manolo Flores Camará y el matador de toros retirado Pedro Martínez Pedrés, con Emilio Miranda en funciones de gerente, no causó demasiada expectación entre los aficionados valencianos. Tanto es así, que se registró un 20% menos de asistencia en los tendidos con respecto a la que se había producido el año anterior. La feria se volvió a planificar alrededor de la figura de Vicente Ruiz El Soro, de cuya alternativa se cumplía un año. Al final de la misma Emilio Miranda, su apoderado y miembro del equipo empresarial, declaró que el valenciano cobró el doble de honorarios que el resto de los actuantes. Un ciclo que se vio totalmente alterado por la celebración de una huelga de subalternos, que dio al traste con la feria de la magdalena de …