OPINIÓN

HomeOPINIÓN

El torero de La Puebla está dando mucho juego en estos días inciertos, en los que no se sabe a qué carta juega cada cuál y en los que el aficionado no parece contar para nadie.

Los actuales sindicatos parecen estar amordazados por las suculentas subvenciones que reciben del Gobierno. El sector profesional taurino se les asemeja cada vez más, pero sin recibir un euro. A falta de acciones se imponen las críticas a los antis y también a quienes apoyan la tauromaquia esgrimiendo que no se la debe politizar, pero olvidando que quienes primero se posicionaron fueron los abolicionistas. Resulta tan evidente que el toreo no tiene tinte político como que necesita respaldo para seguir existiendo, y sobre todo necesita mucho trabajo interno.

No acaba de verse claro el panorama y, pese a que hay indicios y mensajes de mejoría y solución, la situación sigue siendo compleja y pocos son los que deciden aventurarse en las sombras. El miedo atenaza e impide casi cualquier movimiento.

COLOCA AQUÍ TU PUBLICIDAD

PÍDENOS PRESUPUESTO