El gesto espontáneo del maestro César Rincón cargando sobre sus hombros al joven Marco Pérez tras su actuación en Manizales, denota la emoción y la sinceridad del momento, y también que la tauromaquia tiene futuro por mucho que les pese a los antis. Pero pasajes como este no serán suficientes para que el toreo perviva si el sector taurino continúa fiel a su inmovilismo sin defender su parcela.





