Empezamos con las alegrías. Y MORANTE, en todas partes, ruedo y fuera de él, dona sin tocarlos -y creo que sin verlos- los 30.000 del ala de su Premio Nacional de Tauromaquia a los ancianos de la Casa de Misericordia de Pamplona, dos años sin sanfermines y sin beneficios. Con la velocidad y claridad de este nuevo MORANTE. Olé.






