¡Fuego a discreción!

El amable lector que ingresa hoy en Avance Taurino, además de encontrar mil y una cosa que puedan interesarle, quizá también quiera saber qué fue lo que pasó realmente en la plaza de El Puerto el pasado 6 de agosto, para que la Junta de Andalucía modificara de urgencia la normativa, y de permitir la asistencia del 50 por ciento del aforo a las plazas de toros se pasara al metro y medio de separación entre espectadores.

Añorando Madrid. Artículo de Carlos Bueno

El coso de Madrid siempre fue espejo para el resto de plazas de toros, que han tratado de imitar (no siempre con conveniencia y acierto) su modo de hacer las cosas y el trapío de sus animales. En esta era post-Covid, una estudiada apertura de Las Ventas hubiese podido ser viable y, sin duda, habría supuesto una inyección positiva para la tauromaquia.

El verdadero problema

Esta temporada tan atípica, y extraña, ha echado a caminar y ya son unas cuantas las corridas que se han celebrado. Con una excelente afluencia de público. Algo que los detractores y asimilados han aprovechado para cargar contra el espectáculo taurino como foco de contagios. El problema en realidad no está en si hubo más o menos observancia de las medidas de seguridad o si
se respetó el aforo. Pero el verdadero problema es la propia corrida en sí. Molesta a muchos que se celebren espectáculos taurinos y que tengan tanta aceptación.