A los profesionales del odio no les importó que Chanel mostrase sus sugerentes nalgas en el festival de Eurovisión, ni su baile sexy, ni su erotismo. Lo intolerable para ellos fue que vistiera una chaquetilla que recordaba a la de un torero. Una bandera española e inspiración taurina visible para todo el mundo… Ufff, insoportable para los haters progres.






