Después de dos años sin ferias en Valencia, y a tenor de la confección de unas combinaciones sobre el papel atractivas, el serial josefino se presagiaba exitoso. Pero el termómetro de las taquillas ha reflejado que la subida de precios ha retraído a los espectadores, que ni una sola de las tres corridas que se dieron llenaron la plaza. La falta generalizada de fuerzas de los toros y la pérdida de identidad y de exigencia del público son otras consideraciones a analizar.






