Que falta juventud en los toros es una queja tradicional. Quizá la costumbre de escucharlo sea la culpable de haber provocado que el sector taurino le haya dejado de dar importancia. Pero la tiene. Y mientras al toreo en la plaza y a su cultura le falta una inyección de gente joven, la lozanía inunda las calles en cuanto a ellas salta un astado.






