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El descubrimiento de España, ya bien entrada la segunda mitad del siglo XX, como paraíso turístico a gran escala contribuyó en buena manera a la difusión y promoción de la tauromaquia, algo desconocido para millones de extranjeros que visitaban nuestro país y a los que fascinó el espectáculo taurino.

En mi vida, en mis larguísimos años de periodista en activo en Madrid, en todo ese tiempo en el que nunca he dejado de escribir, en tantas décadas ilusionado y pegado  a la profesión siempre, he visto un panorama más hermoso, brillante, conmovedor y completo que los miles de jóvenes haciendo colas interminables para poder disfrutar de una tarjeta gratis para estar en Las Ventas, primera plaza del mundo, muchísimas tardes gratis de toros, todas, la temporada de 60 ó 62 ó 64 festejos.

Más ataques, más tropelías, más abusos, más prevaricación. La penúltima ofensiva antitaurina tuvo lugar en Venezuela hace sólo unos días, cuando a un grupo de jóvenes se les impidió torear unas becerras de forma arbitraria. Da igual que la tauromaquia sea legal, a algunos sólo les importa cercenar derechos, imponer sus gustos y despreciar los del resto. Pero las injusticias también se producen en el seno del taurinismo. No es buena cosa.

La Fundación del Toro de Lidia y la Comunidad Autónoma de Madrid, con la colaboración y participación en el proyecto de otras entidades -Plaza 1, Palacio Vistalegre...- han puesto en marcha otra nueva versión del concurso para principiantes La Oportunidad. Bienvenida sea.

La Fundación del Toro de Lidia y la Comunidad Autónoma de Madrid, con la colaboración y participación en el proyecto de otras entidades -Plaza 1, Palacio Vistalegre...- han puesto en marcha otra nueva versión del concurso para principiantes La Oportunidad. Bienvenida sea.

Cuántos absurdos, tantos, qué cantidad, casi todos o todos. La esencia de los mano a mano se ha perdido. Se celebraban para resolver algo entre dos toreros o porque eran rivales o porque la ciudad o la feria tenía que elegir entre ellos, o para decir quién era el mejor de los dos etc…Y eran corridas a cara de perro, muchos quites y mucho querer superar al otro.

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