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Aunque los problemas crecen y aumentan de manera ya muy preocupante en prácticamente todos los ámbitos de nuestra existencia, por fin tenemos Ley de Bienestar Animal, con la que muchos pueden dormir tranquilos y otros más consideran insuficiente y pobre al no entrar a saco en el tema taurino.

Lo prometido es deuda por lo que les voy a contar la bonita historia de LA DANZA DE LOS TAURINOS. Nacida en 1973, en febrero, hace ya, por tanto, 50 años. Bodas de Oro. Pocos casos, poquísimos, en el periodismo español. Lo mejor, lo que ha durado y que apenas ha sido copiada y la mucha información que ha llegado a los aficionados y a los que no lo son tanto.

Ya se han hecho oficiales los carteles de las primeras ferias importantes de año y el nombre de Rafael Rubio “Rafaelillo” no aparece en ninguna de ellas. El torero murciano merece como pocos un tratamiento mejor por parte de las empresas taurinas, que no están siendo justas con él ni con los aficionados, que siempre se han emocionado con su toreo y se lo han reconocido. Hay más casos similares, pero el de Rafaelillo es flagrante y ejemplifica el funcionamiento actual del sistema.

LA DANZA DE LOS TAURINOS ha cumplido 50 años, caso casi milagroso en una sección taurina. Nació el día de la boda de CARMINA ORDÓÑEZ con FRANCISCO RIVERA “PAQUIRRI” el 16 de febrero de 1973, a la que asistí invitado por el maestro ORDÓÑEZ y siendo redactor del semanario EL RUEDO. Preciosa historia para mi próximo artículo. Artistas los dos, especialmente CARMINA, de los comunicadores del corazón (especialistas de ligues, contactos sexuales, uniones sentimentales, matrimonios, divorcios, separaciones temporales y, claro, infidelidades, cuernos. Todo muy sabroso.

Si la fortuna no es más que la habilidad de aprovechar las ocasiones favorables, no menos cierto es que hay personas o empresas a las que las circunstancias desfavorables acosan hasta derribarlas. Parece que, en efecto, gran parte de la vida dependa del azar…

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