Un Emilio Miranda, apellido de ilustre abolengo taurino, y ya de cuarta generación, está intentando la maravillosa aventura de ser torero. Alumno de la escuela de tauromaquia de Valencia, alterna sus estudios de Derecho con su preparación en la Escuela de Tauromaquia de Valencia. Enrique Amat Miembro de una muy torera, acrisolada y respetada dinastía, es bisnieto de don Luis Miranda Davalos empresario, entre otras muchas, de las plazas de toros de Granada y Valencia. Nieto también de Emilio Miranda Casas, empresario de asimismo de un gran número de plazas, y apoderado de una amplia nómina de importantes toreros como José Tomás, El Fandi y El Soro entre otros. E hijo de Emilio Miranda Sanz, quien no ha faltado tampoco al desempeño de la tradición familiar. Una importante dinastía, que marcó época en la tauromaquia por su seriedad y buen hacer, dejado un importante legado y ganándose el respeto de aficionados y profesionales. Personalidad y buen gusto tiene este nuevo Miranda, quien cambia los despachos por los ruedos, y tiene la ilusión de figurar en los carteles, no como empresario, sino anunciado para hacer el paseíllo como torero. Buen estudiante en las aulas, ante los astados apunta maneras y no le falta afición. De momento, viene de triunfar en el I certamen para escuelas organizado por la Federación Taurina Valenciana. Una buena carta de presentación. La primera experiencia ha sido positiva. “Pues sí, la verdad es que estoy muy contento. Yo todavía he toreado muy poco, pero me he sentido muy a gusto, he disfrutado mucho, lo he pasado bien. Y he acabado contento con el resultado, cómo no voy a estarlo.” Se le ha visto …






