Se amontona la actualidad y arde el toreo, para bien o para mal: sigue el PSOE cariñosísimo con los animales pero no con el pueblo al que empobrece, irrita, descompone y fastidia. Consiguió que al final el Toro de la Vega pasara a mejor vida (Y sin un lanzazo). Era un tema a debatir y seguramente a reformar y regular pero no a prohibir… mientras que los de Tordesillas (como todo el pueblo español ahora) a tragar y a quedarse con un encierro vulgar, que podía haber sido al menos diferente: ¿sólo de caballistas? El antitaurinismo avanza.




