No suele ser habitual. Ni suele ser, pero en el 2018 la feria de San Isidro lo ha sido. Porque los tiempos cambian y se busca cualquier cosa para llegar al público.
No suele ser habitual. Ni suele ser, pero en el 2018 la feria de San Isidro lo ha sido. Porque los tiempos cambian y se busca cualquier cosa para llegar al público.
Miraré al futuro analizando el presente de esta feria de San Isidro 2018, que ha sido una más con sus luces y sus sombras.
La de San Isidro 2018 fue la feria de las nubes por muchos motivos : las hubo y muy abundantes, mucha lluvia, viento, frío, y –en definitiva- mal tiempo. Mandaron las nubes, protagonistas casi todos los días.
Hay que hablar otra vez –y espero no volver a tocar el tema - del público del rejoneo, tan diferente al del toreo a pie. Nada que ver. Otra tauromaquia diferente con sólo un elemento común : que las dos se celebran en una plaza de toros.
Polémica en las Ventas para fijarse y sacar consecuencias. Orejas protestadas sobre todo. Presidencias desnortadas y público cada día más eufórico y chillón. Y sin saber este nueva avalancha de espectadores cómo es o debe ser la tauromaquia en Madrid.
Venir a Madrid y Talavante de ejemplo. Fue en la 18ª corrida de San Isidro. Hay que valorar como se debe el gesto de Talavante de venir a una tercera corrida sustituyendo a un compañero con menos cartel, Paco Ureña. Muchos no se lo creían, pero fue así.