Es necesario que el ganadero gane libertad para seleccionar sus astados dentro de una diversidad de condiciones lógica. La figura del criador ha sido siempre la más maltratada del sector. Salvo un ínfimo puñado de hierros que gozan de “inmunidad”, la función de la inmensa mayoría ha sido la de criar ejemplares a la carta. Eso o la ruina de quedarse con ellos en el campo.






