Hoy lunes, Gestiona Radio Valencia emite a partir de las 22 horas, el programa taurino “Patio de Cuadrillas”, con Agustín Colomar, Manolo Moreno y Maxi Mollá en el estudio.
Hoy lunes, Gestiona Radio Valencia emite a partir de las 22 horas, el programa taurino “Patio de Cuadrillas”, con Agustín Colomar, Manolo Moreno y Maxi Mollá en el estudio.
Que los empresarios dejen de ser apoderados y defiendan los intereses de la afición, que el abanico de oportunidades se abra para nuevos emprendedores, que los políticos respeten los toros y los traten con la misma consideración que a otras actividades y que las novilladas no tributen como si de un espectáculo profesional se tratase, son parte de los problemas que padece el toreo y que no se arreglarán a corto plazo. Quizá se solucionen cuando alcancen la cima los actuales benjamines del toreo, conocedores de que estas contrariedades abocan la tauromaquia a un futuro negro. En sus manos estará votar a los representantes más respetuosos y exigir a sus apoderados dedicación exclusiva, un tópico que no por serlo deja de estar vigente.
Hoy lunes, Gestiona Radio Valencia emite a partir de las 22 horas, el programa taurino “Patio de Cuadrillas”, con Luis Blázquez y José Luis Ortiz en el estudio.
No parece descabellado crear un certamen de novilladas en gira por cosos como los de Béjar, Almadén, Santa Cruz de Mudela, Campofrío o Bocairent. Los chavales tendrían la oportunidad de torear en plazas históricas y éstas se mantendrían vivas, tal cual han permanecido a lo largo de los últimos siglos.
Hoy lunes, Gestiona Radio Valencia emite a partir de las 22 horas, el programa taurino “Patio de Cuadrillas”, con Miguel Popole, Jordi Pérez y José Miguel Soria en el estudio.
En tiempos en los que la inmediatez se impone y el esfuerzo cotiza a la baja el ejemplo de Padilla es sublime. El Ciclón convertido en Pirata puede retirarse satisfecho después de enarbolar la bandera de la rebeldía ante los infortunios, de la entrega absoluta, de la fortaleza titánica, de la perseverancia incansable. Hace siete años una cornada en Zaragoza le cambió la vida, pero ninguna de las 40 sufridas pudieron con él.