En momentos delicados siempre parece haber gente sin escrúpulos que carece de algunos sentimientos humanitarios elementales. Anteponen su objetivo político al dolor general y no sienten rubor en publicar proclamas partidistas sin tener en cuenta los daños anímicos colaterales que pueden provocar. Que les pregunten ahora a quienes dependen de un respirador cedido para seguir viviendo, si les importa quién lo ha facilitado.






