“Vicente Pastor, encañonado por un niño”.
No todos los espontáneos que se han lanzado a los ruedos, han sido más o menos originales. Lo primero que buscan es poder dar unos mantazos, de la manera que sea, y luego caer en las simpatías del público, para evitar la correspondiente sanción.
El caso ocurrido en la plaza de Valencia, merece un comentario aparte.
En una corrida de toros que toreaba Vicente Pastor en Valencia, durante la faena de muleta se lanzó al ruedo un niño deseoso de oír las ovaciones del público.
El toro bravo y acometedor no cesaba de embestir. Todo el mundo pensó en que lo iba a prender, pero el niño, con espléndidas facultades lo sorteaba y salía indemne con repetidos quiebros.
Pastor y la cuadrilla pugnaban por apartar al chaval, pero el chico seguía saliendo de la cara del toro ante el asombro de todos.
En un momento dado, Pastor quiso coger al intruso, pero el chiquillo sacó una pistola y con una mano apuntaba al torero y con la otra siguió toreando.
Cuando se cansó de la audaz aventura, el chico abandonó el redondel y con la complicidad del público se refugió en un tendido de sol.
Cuando Vicente Pastor recogió de la arena el revólver, vio que el “arma” era de madera.
Pero hasta ese momento…








