“Los gazpachitos de El Gordito”
Desde siempre se ha comentado que los viajes de las cuadrillas de los toreros tienen un significado especial. Anécdotas, incidentes, alegrías, y situaciones varias.
Recuerdo el título de un libro editado en francés de Jean Cau, “Les oreilles et la queu”, en la que el escritor galo quiso vivir esta experiencia y viajó en el coche de cuadrillas de Jaime Ostos, durante toda una temporada taurina.
En tiempos de Antonio Carmona “El Gordito”, ocurrió que, en un viaje a una plaza del sur de España, hicieron una parada en una Venta y el matador propuso a los hombres de su cuadrilla de regalarse con unos gazpachitos muy fríos para mitigar el calor de la carretera.
Bien, muy bien. Buena idea la del maestro, coincidieron todos, así tendremos más apetito a la hora de comer.
Más tarde siguieron su camino, por caminos y carreteras polvorientas, has que pudieron distinguir un ventorro parecido al anterior.
Ahora si que vamos a darnos un buen festín y una buena comida, dijeron algunos.
El Gordito intervino para decir: Señores, antes de almorzar propongo que como hemos pasado tanto calor, lo mejor sería de nuevo otro gazpachito frío.
Todos enmudecieron, hasta que un miembro de la cuadrilla osó decir:
Señó Antonio, No sería mejó que en vez de ese gazpachito frió nos tomáramos unos pollitos con tomate bien calentitos.
El Gordito captó la indirecta y ordenó al ventero que ofreciese una comilona en toda regla.
Las cosas de El Gordito.








