La temporada parece embalada mirándole la cara a agosto si es que la ESPAÑA actual de incendios forestales, con daños para el mundo del toro también, y las locuras políticas la deja continuar. Pero ahí tenemos la pimpante feria de SANTANDER, éxito consolidado y espectacular, erigiéndose en la feria del Norte si es que BILBAO definitivamente se deja, ante el entusiasmo de GIJÓN que no ceja y tras haber dejado ya muy lejos a SAN SEBASTIÁN y su actual “semana”, antes grande y ahora pequeña, de 3 días. Con el público abarrotando tendidos y colocando NHB.
Se acaba de consumir un nuevo capítulo de la feria de julio de Valencia, en su momento la más importante del calendario y modelo de todas cuantas vinieron después. Pero... los tiempos cambian, los intereses mudan y, al final, nada queda, que ya cantase Machado y, antes, explicase, con aguas y ríos, Heráclito. Lo que fuese gran acontecimiento valenciano tiene un horizonte oscuro y nada claro.
Aumentan cada tarde. Es rarísimo ver a algún torero dar la vuelta al ruedo, con trofeo o sin él, llevando el capote de paseo. Torería y orgullo para los pocos que lo hacen. Se aferran a la montera y desprecian el capote mientras los subalternos, los tres, lo llevan siempre. Estaría bonito que imitaran a sus jefes y se pasearan detrás del matador solo con la montera. Vaya escena.
Junto a Enrique Aguilar, revivo mis mejores tiempos en Michoacán.
La grandeza de la Tauromaquia no nace únicamente del talento del matador, sino, sobre todo, de la bravura y la exigencia del toro. Cuando el astado transmite emoción y obliga al diestro a superarse, el toreo alcanza su máxima dimensión. Es el animal quien da categoría a la faena y quien convierte al torero en héroe.
Pues pasados los ejemplos de MADRID y PAMPLONA, volvemos a la realidad. En MADRID van a los toros con entusiasmo y hasta con ansiedad. Lo nunca visto. Espectacular. En PAMPLONA van por ir. Hay que ir y llenan la plaza todos los días. Y después dan orejas hasta después de una estocada haciendo guardia. Sin embargo los encierros lo llenan todo. Se podrá decir que son encierros descafeinados o light, que lo son y yo lo afirmo, pero se sufren sobre todo lesiones óseas o cerebrales.
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