Manizales, 4 de enero. Tercera de feria. Lleno.
Toros de Santa Bárbara, el sexto fue premiado con la vuelta al ruedo.
Luis Bolívar: silencio en ambos.
José Arcila: oreja y ovación.
José Garrido: ovación con aviso y oreja.
MANIZALES. José R. Palomar (enviado especial).
Hay veces en que el actor secundario, en este caso un subalterno, se convierte en protagonista. Y eso ocurrió con el llamado cariñosamente “EL GORDO”: que a pesar de su físico orondo, está en plenas facultades y clava siempre con precisión. En esta ocasión con mayor mérito, pues fueron dos reses encastadas y que apretaban. Tuvo que saltar el olivo, y en ambos toros le obligaron a desmonterarse. Su nombre verdadero es Hernando Franco.
El público se divirtió de lo lindo, porque hubo enfrente una gran corrida de toros: encastados, y que produjeron emoción. La faena de Garrido en el último fue cumbre: el toro estaba entero y comenzó de rodillas con derechazos pero ortodoxos Inicios difíciles para atemperar la embestida de la res, aún así dejó su sello. Con la zurda arriesgó. Era noble además y el público comenzó a pedir el indulto; el trasteo se demoró y finalmente entró a matar.l No sin antes bordarlo por ayudados por alto y trincherazos. Y con el capote se lució en delantales con enjundia. En su primero se lució en un quite por chicuelinas y la faena fue de más a menos, pero ya dejó su sello de presentación en el coso manizaleño.
Luis Bolívar realizó un faena meritoria y valiente en su primero, una res deslucida, y no hubo mayor historia. Mostró, eso sí, poderío con la muleta este panameño pero colombiano de vocación y adopción. Un joven veterano que ya peina canas y torea con mucha dignidad. Comenzó decidió su labor al cuarto en el centro del ruedo, el toro embestía sin respiro y Bolívar aplicó su técnica y poderío. Al final la cosa se enfrió y la res se fue rajando…
José Arcila , por el que pocos apostaban, ha toreado la pasada temporada 35 corridas entre México y España. Torero espigado, que ha ido aprendiendo. Fueron espeluznantes la gaoneras con que aplicó el quite en su primero. Frente a un toro incierto y mirón, fue ganando confianza, y acabó con pases de excelente factura. Oreja como premio. El quinto quizá fue el toro más complicado de la tarde, porque desarrollaba sentido . Él puso la garra y toda la carne en el asador y sufrió tres sustos que pudieron acabar en percance.
Y ya que empezábamos la crónica hablado de subalternos, destacar tres excelentes pares de Carlos Garrido y Mejías en el cuarto toro.









