Logra su vigésima Puerta Grande en la Monumental madrileña.
Madrid, 30 de mayo.
Plaza de Las Ventas.
Vigésima de la feria de San Isidro.
Lleno.
Toros de María Guiomar Cortés de Moura.
Rui Fernandes, silencio y ovación.
Diego Ventura, ovación y dos orejas.
Lea Vicens, oreja y silencio.
Miguel Ángel Herráiz
Foto: Plaza 1
Corrida de rejones con toros de María Guiomar Cortés de Moura, con presencia, colaboradores, en general, y dando juego en una corrida que pasará a la historia del rejoneo como la de la vigésima salida de Diego Ventura por la Puerta Grande de Las Ventas. Casi inimaginable que se pueda llegar tan alto, pero Diego sale con facilidad de un quiebro estando parado sobre el caballo, a centímetros de la cara del toro, cuando apenas hay salida. Eso es lo que ha hecho con Quitasueño en su segundo toro. Si es capaz de hacer eso puede hacer lo que se proponga. Por ejemplo 20 Puertas Grandes en la misma plaza. Lea Vicens cortó una oreja en su primero por su buen hacer y elegantes galopadas de costado. Rui Fernandes tuvo el peor lote, uno desentendido y otro deslucido, aún así fue ovacionado en ambos.
El primero de Rui Fernandes salió frío y distraído. Intentó provocarle con Olimpo y meterle en faena con dos rejones de castigo, pero no lo puso fácil. Con El Dorado consintió, dejándole llegar mucho cabalgando con cercanía a doble pista. Fue tomando confianza y el toro fue a más. Consiguió colocar banderillas reunidas arriba y salir con desahogo de la suerte. A lomos de Iceberg atacando por dentro dejó un importante par a dos manos y clavó dos rosas con ajuste. Tuvo que descabellar echando pie a tierra. Su segundo salió prestando atención a todo lo que ocurría en el callejón. Intentó provocarlo con Ritz pero al sentir el primer rejón pegó un respingo huyendo a continuación. Con Quito se la jugó para sacarlo hasta los medios pero fue con Mistral, atacando de frente, batiendo a pitón contrario y saliendo con giros completos, cuando la faena conectó con el público.
A su primero de Diego Ventura lo paró poderosamente con Querido recortando en círculo de escaso diámetro. Con Quirico lo llevó cercano cabalgando a dos pistas recorriendo la totalidad del albero junto a tablas, colocando con ajuste banderillas arriba. A lomos de Quitasueño hizo lo casi imposible. En los medios, casi tocando de frente al toro, quebró a caballo parado dejando colocada arriba, en buen sitio la banderilla, saliendo despacio y con garbo de la suerte. Repitió dejando otra igual. Con Brillante colocó dos rosas y dos cortas al violín. El acero jugó una mala pasada. El segundo de Ventura fue bravo, codicioso y pronto. Montando a Oro Negro galopó reunido, fijándolo sobre el albero recortando con firmeza en círculos mínimos. Con Nómada galopó largamente con cercanía a dos pistas, encajado mientras el toro casi tocaba el estribo, prolongando la exhibición dando vueltas al ruedo y toreando con el caballo. Sobre Bronce dejó puesta una banderilla sin cabezada. Pinchazo y rejonazo. Dos orejas.
Escaso celo y poca transmisión tuvo el primero de Lea Vicens. Con Guitarra y los rejones de castigo intentó hacerle entrar en faena. A lomos de Jocker inició desde tablas desplazándose al centro del albero atacando de frente, dejándola en buen sitio, saliendo con facilidad pero sin llegar a conectar suficientemente con el público por la escasa entrega del astado. Con Diluvio se lució en las batidas a pitón contrario. Sobre Fermín atacando desde los medios hacia tablas, colocó dos rosas que gustaron al público. El rejonazo de efecto rápido ayudó a cortar oreja. En su noble segundo a lomos de Aladín atacó de frente cerca de los medios, con ajuste dejó arriba en buen sitio. El mal uso del acero privó cortar trofeo.







