Julio Norte sale a hombros en Sevilla

Tres novilleros con oficio, personalidad y ambición.

Sevilla, 14 de abril.

Plaza de La Maestranza.

Tercera de feria.

Media entrada.

Novillos de Talavante.

Emiliano Osornio, de grana y azabache, silencio y ovación.

Tomás Bastos, de blanco y plata, vuelta al ruedo tras aviso y orej.

Julio Norte, de rosa y oro, oreja y oreja.

 


Emilio Trigo (Burladero Tv)

Foto: Burladero Tv

 

La única novillada con picadores de la Feria de Abril reunió en el paseíllo a una terna de jóvenes espadas de proyección internacional y próximo doctorado, compuesta por el mexicano Emiliano Osornio, el portugués Tomás Bastos y el español Julio Norte. Tres novilleros con oficio, personalidad y ambición que dejaron constancia de su momento de madurez dentro del escalafón.

Julio Norte firmó una actuación de marcado corte castellano, caracterizado por la firmeza, el valor y la profundidad de su concepto. Su toreo, recio pero a la vez muy templado, evocó en su expresión un poso clásico que pareció rendir homenaje al maestro Julio Robles, figura histórica de la tauromaquia charra que un 13 de abril de 1989 cautivo a Sevilla. Norte, que cortó una oreja en cada novillo, dejó claro en el Baratillo que es un torero en plena expansión, con un concepto amplio, variado y de notable proyección.

Emiliano Osornio destacó por su concepto templado, natural y de gran pureza, toreando con una personalidad muy acusada y un valor sereno, sin alardes pero de gran hondura. En sus mejores momentos ofreció muletazos de notable expresión, basados en la colocación, la verdad y el toreo de frente, con un embroque limpio y asentado. Su labor dejó la sensación de un torero al que merece la pena seguir de cerca, especialmente en futuras comparecencias con un lote más propicio, si bien el uso de la espada limitó un mayor premio.

El portugués Tomás Bastos hizo gala en Sevilla de un oficio ya consolidado pese a su juventud. Aprovechó un lote de calidad para mostrar un toreo ligado, templado y de gran compostura, resolviendo con solvencia y madurez las exigencias de la Maestranza. Su actuación, seria y de buen fondo, le permitió cortar una oreja, aunque la espada y la escasa generosidad del palco impidieron una mayor recompensa en el segundo de la tarde.